Según un estudio realizado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), el 24{e30072f1a99c6c98cce57ffe6cdf2df60ae7d4ea931ea5ec7b71369bdab02c58} de la bollería y los aperitivos es grasa, y en el caso de las patatas fritas de bolsa, la cifra asciende al 34{e30072f1a99c6c98cce57ffe6cdf2df60ae7d4ea931ea5ec7b71369bdab02c58}.
Luego de analizar el tipo y cantidad de grasa que llevan 49 productos elaborados, la conclusión es que el 52{e30072f1a99c6c98cce57ffe6cdf2df60ae7d4ea931ea5ec7b71369bdab02c58} de ellos contiene grasas poco saludables y sólo el 20{e30072f1a99c6c98cce57ffe6cdf2df60ae7d4ea931ea5ec7b71369bdab02c58} informa en su etiqueta el tipo de grasa que contiene.
A partir de ello, la OCU reclamó a la Administración que modifique la legislación y no sea tan permisiva al autorizar el uso de cualquier grasa comestible, como las saturadas, que aumentan los niveles de colesterol LDL (malo) en sangre, contribuyendo al desarrollo de arterioesclerosis.
Hoy, los fabricantes pueden utilizar la mención "aceites vegetales" para referirse desde al aceite de oliva hasta el de coco. Y el consumidor no sabe qué tipo está consumiendo. Por eso, la OCU también exigió que sea obligatorio declarar en la etiqueta la grasa que lleva cada producto alimenticio.
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