Científicos del Centro de Investigación Nestlé de Lausanne (Suiza) descubrieron que existe una estrecha relación entre la flora bacteriana del intestino y el control de la glucosa en sangre, lo que podría convertirse en una herramienta terapéutica para el control de la diabetes tipo II.
El estudio, que se realizó con animales, logró modificar la microflora intestinal de ratones obesos y diabéticos mediante el uso de antibióticos; mejorar el control glucémico, restaurar el depósito de glucógeno hepático, reducir la acumulación de grasa en el hígado y mejorar la homeostasis -autorregulación interna- de la glucosa.
"Los resultados obtenidos confirman que la modificación de la flora intestinal puede resultar beneficiosa para el control glucémico y la resistencia a la insulina", sentenció Chieh Jason Chou, responsable de la investigación.
Los científicos anunciaron que seguirán trabajando para comprobar si existe un perfil de microorganismos capaz de disminuir el riesgo de desarrollar diabetes y obesidad, y si éste, modificado con intervenciones alimentarias, podría llegar a mejorar la homeostasis de la glucosa.
Deja un comentario