El deporte, los deportistas y las organizaciones deportivas han demostrado ser los productos comerciales con mayor impacto comunicacional y espíritu solidario.
Por su socialización, transversalidad y emotividad, su fantasía sobrepasa los límites de quienes lo realizan y que se extiende a los espectadores, aficionados y a todos aquellos que participan de él, sin distinción de género, edad, condición social o nacionalidad.
Esto ha quedado demostrado en los programas de solidaridad que se han efectuado para responder los requerimientos de la población después de los terremotos acaecidos en Haití y Chile.
Fueron los deportistas y las organizaciones deportivas nacionales como internacionales los que lograron mayor cobertura y reconocimiento por sus acciones solidarias, sea para recaudar fondos o simplemente acompañar a quienes más lo necesitaban.
Estuvieron presente en eventos, en el remate de indumentarias autografiadas, visitaron y apoyaron comunas, colegios, hospitales, algunos se excluyeron de competencias deportivas con el fin de apoyar a los damnificados. Otros, solidarizaron públicamente en los eventos deportivos, todos con un gran impacto comunicacional y de espíritu solidario.
Quedó demostrado, entonces, que el producto deporte es el único capaz de integrar, solidarizar, entretener y comunicar. Comencemos, por tanto, a tomarlo en serio, no improvisemos, formémonos en las áreas de la sociología, gestión, psicología y medicina deportiva.

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