El ritmo de vida actual, la manera en la cual algunos profesionales desarrollan sus actividades y las presiones de la vida cotidiana hacen que sean a menudo los mismos individuos quienes causen este síntoma.
Según el lapso de tiempo y características del dolor, existen dos tipos de dolores de espalda:
Agudo:
Cuando se presenta de manera brusca con intensidad elevada. Suele ser el resultado directo de un esfuerzo. Según la intensidad del esfuerzo puede producirse lesiones en los músculos de la espalda. Durante la época estival, la causa más frecuente de dolores es el enfriamiento brusco sufrido por el uso de aparatos de aire acondicionado y ventiladores, que sufren las personas pasando de lugares cálidos a lugares muy refrigerados.
Crónico:
es el dolor que aparece de una manera recurrente, de intensidad moderada, más relacionado con enfermedades discales, artrósicas o reumáticas.
Zona cervical:
Zona dorsal y lumbar:
En posición a cuatro pies, con rodillas y manos apoyadas en el suelo llevar la columna de la posición de puente (cabeza hacia abajo y vértebras hacia arriba como formando el arco de un puente) a la posición valle (cabeza hacia arriba y vértebras hacia abajo). Este ejercicio hay que combinarlo con la respiración, inspirando al formar el valle y aspirando al formar el puente.
A continuación algunos consejos:
Mantenerse erguido:
Es muy importante mantener la columna vertebral recta para que tanto los discos intervertebrales como las otras articulaciones de la columna, puedan repartir correctamente el peso que se soporta no solo por el propio peso corporal, sino por las cargas que se transporten.La posición de “erguido” significa adoptar una postura que mantenga la forma natural de la columna vertebral.
Doblar las rodillas:
Es muy importante tener en cuenta la necesidad de adquirir la buena costumbre de agacharse doblando las rodillas. Esto es ponerse en cuclillas manteniendo la espalda recta.
Sentarse bien:
Por lo que se refiere al asiento, lo ideal es utilizar una silla con respaldo recto sobre el que pueda apoyarse la columna vertebral, en toda su extensión. Es importante sentarse bien atrás contra el ángulo del asiento y respaldo para posteriormente apoyar la espalda en el mismo. También los pies deberían descansar apoyados en el piso.
Cambios de postura:
No debe mantenerse durante demasiado tiempo la misma posición, ya sea sentada o de pie. Hasta la mejor postura puede producir fatiga si no se permite relajación muscular. Deben realizarse pausas, cambiando la posición del cuerpo y efectuando movimientos suaves de estiramientos de los miembros y tronco. Sobre todo si se debe permanecer mucho tiempo sentado.
Durante el sueño:
La posición horizontal descansa la columna vertebral, ya que ésta no tiene que soportar el peso del cuerpo. Si se prefiere dormir de costado es importante flexionar las rodillas para no forzar la zona lumbar y permitir el descanso. Además hay que tener un colchón firme, en el que se pueda acostarse confortablemente sin hundirse, colocado sobre una estructura resistente y tensa. La almohada debe ser amplia y mullida para poder adecuar las curvas de la cabeza y cuello, sin quedar caída hacia un lado cuando estamos de costado. Boca arriba la almohada debe soportar a la cabeza, cuello y parte alta de los hombros. Para este propósito las almohadas de pluma son las mejores.
Elegir el deporte adecuado:
Es imprescindible saber elegir aquellos deportes que reporten un beneficio para la espalda. Entre estos se encuentran la natación, fundamentalmente el estilo “crol” y “espalda” (la brazada no es aconsejable porque hunde los riñones y el cuello), el ciclismo y el esquí de montaña.Por el contrario, hay algunos deportes especialmente contraindicados para la espalda como el esquí acuático, el golf y la equitación, por ser actividades que fatigan mucho la zona lumbar.
*Asesoró el Dr. Victor Ramanzin, Traumatólogo de Clínica y Maternidad Suizo Argentina MN: 66387