Según un estudio realizado por el Royal Veterinary College en Londres y publicado en la revista British Journal of Nutrition, las madres que consumen comida basura durante el embarazo y la lactancia podrían poner en riesgo a sus hijos a que desarrollen obesidad en el futuro.
Stéphanie Bayol, principal responsable de la investigación sostiene que el estudio ha demostrado que consumir grandes cantidades de comida chatarra durante el período de embarazo y lactancia podría alterar el control normal del apetito y favorecer el gusto exagerado por este tipo de alimentación en la descendencia.