Un estudio norteamericano determinó que los países que cuentan con más medios de transporte activo físicamente, como la bicicleta, el caminar o el transporte público, presentan menores niveles de obesidad que los países enfocados en el uso de automóviles.Realizado por investigadores de la Universidad de Tennessee y de la Universidad Rutgers, el estudio relaciona el hecho de caminar, ir en bicicleta o tomar medios de transporte público para ir al trabajo o a la escuela con niveles bajos de obesidad en 17 países industrializados de Europa, Norte América y Australia.
Un 67 por ciento de los ciudadanos de Letonia, un 62 por ciento de los suecos y un 52 por ciento de los holandeses hace uso del transporte activo; en Canadá, un 19 por ciento y en Australia, un 14. Lo que se relacionaría con los bajos índices de obesidad que tienen: 14, 9, 11, 23 y 21 por ciento respectivamente.
Por otra parte, en Estados Unidos sólo el 12 por ciento utiliza el transporte activo: 9 por ciento camina, 1 por ciento monta bicicleta y 2 por ciento toma tren o autobús. Según los investigadores, esto se relacionaría con que sea el país con más altos niveles de obesidad: entre un cuarto y un tercio de la población es obesa.
”Los europeos caminan tres veces más lejos que los estadounidense y pedalean cinco veces más lejos que los estadounidenses”, afirmó David Basset, investigador de la Universidad de Tenneesee y uno de los autores del estudio.
“Los estadounidenses utilizan más su automóvil, en parte, porque no tienen más remedio. Las zonas urbanas europeas son más densas y la infraestructura está diseñada para moverse de un sitio a otro sin usar automóvil”, explicaron los investigadores.
Entre otros datos, el estudio determinó que los europeos caminan un promedio de 381 kilómetros (237 millas) y recorren en bicicleta una media de 186 kilómetros (116 millas) al año, mientras que los estadounidenses caminan unos 140 kilómetros (87 millas) y recorren unos 38 kilómetros (24 millas) en bicicleta en el mismo período de tiempo.
Según los autores, esto supone quemar de 2.27 a cuatro kilos (de cinco a nueve libras) de grasa anualmente para los europeos, comparados con tan sólo 0.9 kilos (dos libras) para los estadounidenses.
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