Una investigación canadiense publicada en Psychosomatic Medicine determinó que usar el cerebro para realizar actividades intelectuales impulsa a comer más, aún cuando no necesitemos realmente esas calorías adicionales.Luego de una sesión de trabajo intelectual, se invitó a estudiantes a comer todo lo que quisieran y estos consumieron hasta 24 por ciento más que luego de no hacer nada.
“Esto probablemente se debió a que el cerebro es un comensal selectivo pues solamente acepta glucosa, la cual debe proceder ya sea de la comida o de células musculares y no de grasa almacenada, que puede ser usada para obtener energía por el resto del cuerpo”, explicaron los investigadores y agregaron que el cerebro impulsa a comer más aún cuando no necesitemos realmente esas calorías adicionales.
Foto: Extra Ketchup
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