Un estudio español sobre la Prevención de la Dieta Mediterránea publicado en Annals of Internal Medicine, sostiene que una alimentación basada en frutas, pescados, trigo, verduras, lácteos, aceite de oliva, frutos secos, tales como avellanas, nueces y almendras disminuye entre un 40 y 50 por ciento las probabilidades de aparición de enfermedades cardiovasculares.