El profesor Ordovás, explica que en la obesidad se desempeñan dos factores que están casi igualados al 50 por ciento y son el factor genético y el ambiental, por lo que hay una predisposición genética a la delgadez o a la obesidad y según Ordovás, nosotros con ese 50 por ciente podemos despertar el fenotipo.
Ordavás añade que cuando una persona es propensa a la obesidad y combina un exceso de calorías con el sedentarismo añade leña al fuego.
El profesor también nos hace recordar que desde el punto de vista evolutivo, la historia nos dice que la gente no era obesa y los genes eran prácticamente los mismos de hoy, incluso desde los tiempos de los romanos con aquellas orgías.
Por lo que Ordavás deduce que el estrés de la vida moderna, la dieta inapropiada, el sedentarismo, el trabajo y la vida social favorece la obesidad actual.