Las personalidades detallistas y perfeccionistas son muy positivas para actividades como el estudio o el trabajo, pero cuando este pensamiento se torna obsesivo puede ser dañino para el organismo. Esto es lo que ocurre con la anorexia, explica Walter kaye, especialista en psiquiatría de la Universidad de Pittsburg (Estados Unidos).
El estudio que dirigió el Dr. Kaye fue publicado recientemente en la revista ‘The American Journal of Psychiatry’ y sus resultados determinaron que el cerebro de las personas anoréxicas son distintos y estas diferencias se mantienen durante toda la vida. Si bien es posible tratar positivamente esta enfermedad las diferencias biológicas a nivel cerebral no desaparecen.
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