Unos niveles adecuados de vitamina D favorecen el sistema inmune y protegen al organismo de cara a enfermedades respiratorias, tales como la tuberculosis. Durante la temporada estival, es sencillo satisfacer los requerimientos de vitamina D dado que parte de esta vitamina se asimila en el organismo a través de los rayos ultravioleta (UV) del sol que impactan sobre la piel. Pero al llegar el invierno, disminuyen los días de sol y salimos a la calle tapados por la vestimenta para protegernos del frío, por lo tanto la forma para obtener toda la vitamina D necesaria pasaría por prestar atención a la dieta.
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