En verano y en días calurosos de primavera, la alimentación adecuada debería ser más ligera y fácil de digerir que durante las otras estaciones del año, ya que el organismo, desde el punto de vista cardiovascular, está sobrecargado por el calor. Por lo tanto, es menester que la ingesta de alimentos sea rica en verduras, hortalizas y frutas, y sea acompañada por una buena hidratación, para prevenir cuadros de deshidratación. Es recomendable que los adultos beban dos litros de agua por día.
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